viernes, 1 de noviembre de 2013

La Inteligencia

   La inteligencia es un  atributo que no me tocó. En serio, no es de humilde. Soy simpática, eso sí, tengo don de gentes y le caigo bien a todo el mundo, soy graciosísima también. Pero inteligencia, no, de eso nunca tuve.
   Cuando me di cuenta de esto, me quise matar. Supuse que nunca  lograría nada, que estaba destinada al fracaso total. Que mi vida nunca iba  a tener un sentido trascendente. Y pensé seriamente sobre el sentido de mi vida (poco tiempo, mantener la  atención tampoco es  mi fuerte)
  Después, conocí un montón de gente inteligente. Pobres, ellos sí pueden mantener la atención y son constantemente consientes de la intrascendencia de sus vidas. Yo no, me olvido. Me distraigo con otra cosa.

  Obvio que logré un montón de cosas. No por la falta de atención (aunque  ayudó) ni por la estupidez que me constituye;  sino por la tozudez, la necedad y la falta total de  lógica. Estas características son mi impronta. Gracias a ellas, tengo todo.

miércoles, 2 de octubre de 2013

La vida

 Hay gente que la vida les queda pintada. Se la ponen y ya, la viven. Son gente afortunada, digo yo.     
 A mí, la vida no me  entra, me chinga de todos lados: me tira de sisa y me sobra de ruedo. La cintura es estrecha o los hombros se caen, el caderín me queda de canesú. Siempre dándole unas puntadas antes de salir. Y ojo,  nunca queda bien, se nota que está arreglada.

 Me gustaría una vida de mi talle, sin pespuntes, sin pinzas. Que me la ponga  y ya, a vivirla.

Sin hombre

  Mi casa es fácil de ubicar, es la de ladrillos a la vista. Hay dos, la mía, es la que no tiene hombre.

  Mi cocina siempre tuvo una lamparita colgando del techo. Creí por mucho tiempo  en la necesidad de un hombre que pusiera  un aplique. El otro día decidí que lo podía hacer yo misma. Subí una escalerita muñida de tijera, cinta aisladora, aplique y cable.

  Cuando finalmente doy luz a la casa, mi cocina permaneció a oscuras. Miré el aplique interrogativamente, pero ninguna respuesta hubo de su parte. Toqué una y otra vez el interruptor,  y nada sucedió.

  Finalmente, tomé el velador de mi cama, de la mesa de luz del lado donde no hay hombre y lo llevé a la cocina. Ahora tengo luz en la cocina.

  Menos mal que no tengo hombre!!!

viernes, 20 de septiembre de 2013

No estoy teniendo una buena década (1era parte)



  No estoy teniendo una buena década. Es así.

  He probado de todo: programación neurolingüística, método Silva, Dikshas, Yoga, leí  El secreto (y lo creí), fui a la iglesia, prendi velas, participé de un Temascal Sanador o curativo, no lo recuerdo bien, algo digno de contarse (RECORDAR MAS TARDE), fui a la psicóloga transpersonal, algo de numerología, registros akashicos, coordenadas lunares y solares, me bendijeron.

  Igual, no estoy teniendo una buena década. Es así.

  No voy a contar porqué, es triste y prefiero no nombrarlo, en una de esas, con la edad, me olvido, sería un alivio.
Lo que extraño,  pero extraño en serio, son las ganas de reir,  cada vez menos cosas me hacen reir. Y la extraño. Extraño mi risa,  Extraño tener  con quien compartirla, extraño buscar motivos estúpidos solo para reír más.

  Pero un día, todo puede cambiar. Es así.

by Eloisa

RECORDAR MAS TARDE (2da parte)

 (de: No estoy teniendo una buena década)


  Fue así, yo pasaba por una situación de mierda, lo habitual en mí en la última década y  me invitan a participar de una antigua ceremonia Maya o Inca.
  Como obviamente todo esto era pago, miré de costado toda su organización: como conseguían el lugar, las piedras para la ceremonia, la inscripción y cobro a los asistentes, la llegada del Chaman Temascalero…
  Y acá me detengo por un hecho  que, por intrascendente, no voy a dejar de nombrar: El temazcalero, el chamán ese…estaba fuertísimo!!! Cuando lo vi, me dio pena no haber podido juntar la plata para mi inscripción. Pero bue, ya lo sabemos todos, no tengo una buena década.
  El día que llega el chaman, mi vida se complica con la internación de mi hijo, pasaron unos días hasta que le dan el alta, justo el día anterior a la ceremonia.
  Cuando llego a casa, me llaman mis amigos místicos para contarme que estaba invitada a la ceremonia. Pará. No fue solo eso. Me mandó a decir el chamán, que se ve que le habían hablado de mi última década, que no me invitaba él, que no me invitaban mis amigos, y escuchá bien esto: ME INVITABA LA DIVINIDAD.
  Ja, tomá mate!
 Obvio que fui, a una divinidad no se la deja plantada.

by Eloisa

La Divinidad en Acción (3era Parte)

  Estuve en una  antigua ceremonia maya , si me vas siguiendo, sabrás que se dice así: “antiguaceremoniamaya”, sin espacios.
  El nombre del temazcalero, si, el que estaba bueno,  era  Dhakar o, tupacmanu o Prayac, o algo así, nunca un Carlos o un Jorge entre ésta gente. No me atrevía a preguntarle nada porque no podía recordar su nombre y esto ayudaba a mi confusión general.  
Con palos y mantas habían armado un iglú, en el centro un pozo. Fuimos entrando al iglú en fila todos en mayas, trajes de baño, no indios.
 
Afuera quedó “elfuegosagrado”, así como lo lees: sin espacios; a su lado parado cual Granadero estaba “elguardiandelfuego”, no un flaco cuidando, ni un chabón  encargado, era “elguardiandelfuego” sin espacios.
  Adentro todos sentados en la tierra a oscuras alrededor del pozo,  escuchábamos las palabras de bienvenida del chaman dándonos la señal para recibir  a “las abuelitas” que eran los espíritus sanadores. 
 “Elguardiandelfuego” ingresaba  con  una piedra sacada de “elfuegosagrado” y la dejaba en el pozo. 
Luego el chaman hablaba y tiraba agua sobre las piedras calientes,  todo se llenaba de vapor mientras hablaba, un sauna del subdesarrollo
 
  Todos se presentaban: cómo te llamas y qué venís a buscar. A ésta altura yo chivaba cual guanaco, entre el vapor, el  sudor, el no poder recordar ni el nombre del  temazcalero;  mi confusión, superando todas mis previsiones, iba en aumento. Y dije:
 
 -Yo soy Ana, y hablo después.  Fue todo lo que pude decir, porque me  dieron unas ganas de llorar bárbaras, pero no de un modo liberador. Fue un llanto mas, amparada en la oscuridad y  en el anonimato de no tener a nadie que me importara cerca, tan rodeada de desconocidos con un dolor que me importaba un pito compartir con ellos. Una imagen de mi que de solo verla me hizo estallar en llanto. 
Obvio que todos me vieron tocada por la Gracia Divina.
Y yo los dejé...
 
Pasaban de presentarse a cantar mantras, a escuchar las palabras del Chaman, y de vuelta "lasabuelitas" que entraban y hacían mas vapor, mas chivo, mas sofocón. Algunos entraban en estados de gracia y gritaban “Yo soy amor, soy amor” y gritaban y gritaban.

 En un silencio, solo quedaba yo sin hablar y dije:
 -Yo, sigo siendo Ana. Y vine acá porque quiero que mi hijo se cure. 
Entonces, elevaron plegarias o mantras o no se qué para mi hijo
 
  Y todo continuó en una descabellada secuencia: gente gritando "Yo soy amor, soy amor", cantos de mantras, entrada de las abuelitas, palabras del chamán, mas vapor...
  En una entrada de "lasabuelitas" aproveché para escaparme y salí al exterior. Aire, luz, frío, había otros afuera, 4 o 5. 
Me senté  junto al fogón y prendí  un pucho. Los que estaban afuera me miraron, pero ninguno se atrevió a decirme nada. 
 
Yo  lo fumé despacio, saboreando, tratando de deshacerme de tanta pena,  de quitarme de encima esa  imagen  que me había hecho llorar: yo  ahí sola, rodeada de gente que  me importaba un carajo. Y mi hijo enfermo. 
Toda  una puta mierda.

by Eloisa

miércoles, 17 de agosto de 2011

La Ausencia


La ausencia resignifica todo, hasta aquello que nunca tuvo un significado. Llena todo de magia, de sentidos ocultos, de misterios no develados y de esa sensación de habernos perdido algo importante.

Y con un ímpetu inusual, espiamos, revisamos, no dejamos sitio sin descubrir... Solo para buscar algo, donde nunca hubo nada.

Ahora


Ahora!, me dice; y mi cuerpo se sacude en un espasmo violento y deja de existir el mundo y su gente, desaparece el universo...soy yo, con ese cuerpo, que por un instante creo que es también el mio.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Sofía



Mi nombre es Sofia Bruzzone Gatica (si, ya se, mi segundo apellido no pega, pero si no lo pongo a mi mamá le agarra un ataque de nervios) o Sofia Bruzzone para el Registro Nacional de las Personas, descendiente de italianos.

Cuatro meses tardó mi bisabuelo italiano en llegar a la Argentina escapando del hambre. Dieciocho meses tardó mi papá en recuperar la ciudadanía para irnos a vivir a Madrid. Una semana tardó mi mamá en mandar todo a la mierda y arrastrarnos, a mi hermano y a mi, de vuelta para la Argentina.

Mis viejos estuvieron juntos diecisiete años, "nadie en nuestra familia aguanto tanto", dijo mi abuela; al final, lo de mi vieja, fue todo un récord.

De chiquita, mi mamá, siempre me habló del poder de la familia, algo que iba a descubrir cuando tuviera la edad suficiente, un poder que iba a tener que aprender a manejar y que el secreto tenia algo que ver con los ojos y la mirada, no importaba si yo quería o no, estaba en mi sangre. Para ella, el hecho que yo tuviese el apellido Bruzzone, era un detalle sin importancia: "Tu nombre completo empieza con Sofia y termina con Gatica, lo del medio es relleno", sentenciaba, cada vez que yo le recordaba el apellido que mi padre me había dado.

Muchas veces salíamos a pasear, mi mamá, mi hermano, y yo. No eran precisamente paseos normales los que hacíamos, (el zoológico, la calesita, la plaza lo dejábamos para salir cuando estaba mi papá). Como cuando nos llevó a un arroyo a la vera del tren de Cercanías en la sierra norte de Madrid, o nos llevaba al Parque del Retiro y jugábamos a la cuenta regresiva en altura, o simplemente paseábamos en el metro los tres en asientos enfrentados y hablando sin sonido (con la práctica mateníamos conversaciones interesantísimas, solo leyendonos los labios) .

"¿Vamos?", decía, y sabíamos que íbamos a una aventura, porque ni ella sabía dónde. A mí me daba la sensación que no podía estarse quieta en casa y nada mas.

viernes, 5 de marzo de 2010

LUCIO


Yo creo que esta totalmente loca, que le gusta jugar y hacernos creer cosas. Como cuando hablaba del poder de la familia, siempre inventaba algo nuevo. Al principio parecía que era un poder de mujeres, pero cuando aparecí en escena, resulta que yo también lo tenia! Cuando empieza con esas cosas, nos miramos con mi hermana y bajamos la cabeza, porque si nos reímos, se arma un quilombo!!

Hay que decir a su favor, que cada vez que habla, todo se sucede como lo asegura ella: "no va a pasar nada", "cuidado con eso", "yo te digo que es así". A parte tiene un 6to sentido, siempre se da cuenta. No importa lo que yo haga, ni el tiempo que haya ensayado mi cara de nada, ella me mira a los ojos, mira para abajo y dice -no me quedo tranquila con lo que me estas diciendo. Pareciera que lo importante no es si le miento o no, o la mentira como hecho puntual, todo pasa por si ella se queda tranquila.

Me gustaría a veces decirle que no se quede tranquila conmigo, pero no serviría de nada. Tiene problemas serios para escuchar, o para tomar en serio lo que uno dice. Si ella decidió que yo soy digno de confianza, no habrá Dios que la convenza de lo contrario.

Yo a veces la miro haciendo sus cosas, le pone pasión a cada boludez!! Si las cosas no le salen, enseguida se enoja con ella, con el que esta cerca, con el que está lejos y con el universo en general, pero se enoja mal. Nunca conocí a nadie que gritara como ella. Es una especie de aullido, chillido, no se, si no te vas enseguida te puede provocar daño permanente en el oído medio, posta.
Ella me dice que tengo que aprender a tratar con la gente, a mi hay gente que me gustaría tratarla...pero en un psiquiátrico. Hay personas que me provocan hielo en el alma mientras me hablan sonrientes,de ellas solo me resta hacerles frente o huir... prefiero huir, yo se por qué.

Parezco mi mamá hablando! , ahora resulta que lo del poder era cierto, ja ja ja, lo único que me faltaba!!.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Recuerdos I: De mi mamá


Yo no era la preferida de nadie. Mamá la prefería a Cocó, era una reina, no hacia nada en casa, llegaba de la escuela o del trabajo y se tiraba en la cama de mamá y no hacia nada. Ni que decir que eso a mi me daba una bronca!!!
Yo me levantaba mas temprano que todos para ir a estudiar, y limpiaba todo el comedor, sacaba la tierrita con el trapito de los muebles, porque yo sabía que a mamá le gustaba. ¿Vos pensas que alguna vez me dijo algo? Si,que se daba cuenta!!!, pero se hacia la que no.
A mi me pateaba el hígado esas cosas.

Papá tenía debilidad por Martha. Sería porque ella de chiquita siempre se enfermaba: neumonía, escarlatina,... y todo tipo de accidentes: como cuando se cayó de la bici y se clavó un fierro. Papá estaba siempre cuidándola, hasta de grande.

Mamá siempre se me ponía en contra, yo pude estudiar en la Facultad por papá, él me dio el permiso y me llevo el día de la inscripción. Te imaginas en esa época!!!, yo no era como ustedes, no tenía idea.
Mamá estaba indignada, le parecía que mi título de maestra era algo de lo que debería estar más que orgullosa. Pero fue papá que escucho mis ruegos: "ser maestra es el peor futuro que me hubiese imaginado para mi, lo odio"

Martha no, ella nunca tuvo título de maestra, ella se casó joven; en cambio Cocó sí, ella también era maestra. Cocó como estudiante era mas o menos, pero no sabés lo excelente maestra que era. Nada que ver conmigo.

Papá me decía "m`hijita, deje de cursar y empiece a rendir finales", y yo no le hice caso y me cursé toda la carrera de farmacia y solo rendí primer año y algunas de segundo.
Mamá decía que a mi me gustaba la "casata", lo que ahora dirían: "andar buscando macho". Una bronca me daba!!!!