viernes, 20 de septiembre de 2013

La Divinidad en Acción (3era Parte)

  Estuve en una  antigua ceremonia maya , si me vas siguiendo, sabrás que se dice así: “antiguaceremoniamaya”, sin espacios.
  El nombre del temazcalero, si, el que estaba bueno,  era  Dhakar o, tupacmanu o Prayac, o algo así, nunca un Carlos o un Jorge entre ésta gente. No me atrevía a preguntarle nada porque no podía recordar su nombre y esto ayudaba a mi confusión general.  
Con palos y mantas habían armado un iglú, en el centro un pozo. Fuimos entrando al iglú en fila todos en mayas, trajes de baño, no indios.
 
Afuera quedó “elfuegosagrado”, así como lo lees: sin espacios; a su lado parado cual Granadero estaba “elguardiandelfuego”, no un flaco cuidando, ni un chabón  encargado, era “elguardiandelfuego” sin espacios.
  Adentro todos sentados en la tierra a oscuras alrededor del pozo,  escuchábamos las palabras de bienvenida del chaman dándonos la señal para recibir  a “las abuelitas” que eran los espíritus sanadores. 
 “Elguardiandelfuego” ingresaba  con  una piedra sacada de “elfuegosagrado” y la dejaba en el pozo. 
Luego el chaman hablaba y tiraba agua sobre las piedras calientes,  todo se llenaba de vapor mientras hablaba, un sauna del subdesarrollo
 
  Todos se presentaban: cómo te llamas y qué venís a buscar. A ésta altura yo chivaba cual guanaco, entre el vapor, el  sudor, el no poder recordar ni el nombre del  temazcalero;  mi confusión, superando todas mis previsiones, iba en aumento. Y dije:
 
 -Yo soy Ana, y hablo después.  Fue todo lo que pude decir, porque me  dieron unas ganas de llorar bárbaras, pero no de un modo liberador. Fue un llanto mas, amparada en la oscuridad y  en el anonimato de no tener a nadie que me importara cerca, tan rodeada de desconocidos con un dolor que me importaba un pito compartir con ellos. Una imagen de mi que de solo verla me hizo estallar en llanto. 
Obvio que todos me vieron tocada por la Gracia Divina.
Y yo los dejé...
 
Pasaban de presentarse a cantar mantras, a escuchar las palabras del Chaman, y de vuelta "lasabuelitas" que entraban y hacían mas vapor, mas chivo, mas sofocón. Algunos entraban en estados de gracia y gritaban “Yo soy amor, soy amor” y gritaban y gritaban.

 En un silencio, solo quedaba yo sin hablar y dije:
 -Yo, sigo siendo Ana. Y vine acá porque quiero que mi hijo se cure. 
Entonces, elevaron plegarias o mantras o no se qué para mi hijo
 
  Y todo continuó en una descabellada secuencia: gente gritando "Yo soy amor, soy amor", cantos de mantras, entrada de las abuelitas, palabras del chamán, mas vapor...
  En una entrada de "lasabuelitas" aproveché para escaparme y salí al exterior. Aire, luz, frío, había otros afuera, 4 o 5. 
Me senté  junto al fogón y prendí  un pucho. Los que estaban afuera me miraron, pero ninguno se atrevió a decirme nada. 
 
Yo  lo fumé despacio, saboreando, tratando de deshacerme de tanta pena,  de quitarme de encima esa  imagen  que me había hecho llorar: yo  ahí sola, rodeada de gente que  me importaba un carajo. Y mi hijo enfermo. 
Toda  una puta mierda.

by Eloisa

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