Estuve en una antigua
ceremonia maya , si me vas siguiendo, sabrás que se dice así:
“antiguaceremoniamaya”, sin espacios.
El nombre del temazcalero, si, el que estaba bueno, era Dhakar o, tupacmanu o Prayac, o algo así, nunca
un Carlos o un Jorge entre ésta gente. No me atrevía a preguntarle
nada porque no podía recordar su nombre y esto ayudaba a mi confusión general. Con palos y mantas habían armado un iglú, en el centro un pozo. Fuimos entrando al iglú en fila todos en mayas, trajes de baño, no indios.
Afuera quedó “elfuegosagrado”, así como lo lees: sin espacios; a su lado parado cual Granadero estaba
“elguardiandelfuego”, no un flaco cuidando, ni un chabón encargado, era “elguardiandelfuego” sin espacios.
Adentro todos sentados en la tierra a oscuras alrededor del pozo, escuchábamos las palabras de
bienvenida del chaman dándonos la señal para recibir a “las abuelitas” que eran los espíritus
sanadores.
“Elguardiandelfuego” ingresaba con una piedra sacada de “elfuegosagrado” y la dejaba en el pozo.
Luego el
chaman hablaba y tiraba agua sobre las piedras calientes, todo se llenaba de vapor mientras hablaba, un sauna del subdesarrollo
Todos se presentaban: cómo te llamas y
qué venís a buscar. A ésta altura yo chivaba cual guanaco, entre el vapor,
el sudor, el no poder recordar ni el
nombre del temazcalero; mi confusión, superando todas mis previsiones, iba en aumento. Y dije:
-Yo soy Ana, y hablo después. Fue todo lo que pude decir, porque me dieron unas ganas de llorar bárbaras, pero no
de un modo liberador. Fue un llanto mas, amparada en la
oscuridad y en el anonimato de no tener
a nadie que me importara cerca, tan rodeada de desconocidos con un dolor que me
importaba un pito compartir con ellos. Una imagen de mi que de solo verla me hizo
estallar en llanto.
Obvio que todos me vieron tocada por la Gracia Divina.
Y yo
los dejé...
Pasaban de presentarse a cantar mantras, a escuchar las palabras del Chaman, y de vuelta "lasabuelitas" que entraban y hacían mas vapor, mas chivo, mas sofocón. Algunos entraban en estados de gracia y gritaban “Yo soy amor, soy
amor” y gritaban y gritaban.
En un silencio, solo quedaba yo sin hablar y dije:
-Yo, sigo siendo Ana. Y vine acá porque quiero que mi hijo
se cure.
Entonces, elevaron plegarias o mantras o no se qué para mi hijo
Y todo continuó en una descabellada secuencia: gente gritando "Yo soy amor, soy amor", cantos de mantras, entrada de las abuelitas, palabras del chamán, mas vapor...
En una entrada de "lasabuelitas" aproveché para escaparme y salí
al exterior. Aire, luz, frío, había otros afuera, 4 o 5.
Me senté junto al fogón y prendí un pucho. Los que estaban afuera me miraron,
pero ninguno se atrevió a decirme nada.
Yo
lo fumé despacio, saboreando, tratando de deshacerme de tanta pena, de quitarme de encima esa imagen
que me había hecho llorar: yo
ahí sola, rodeada de gente que
me importaba un carajo. Y mi hijo enfermo.
Toda una puta mierda.
by Eloisa
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